Creo que todos estaremos de acuerdo en afirmar que la vida está llena de coincidencias. ¿Quién no se ha encontrado con un amigo de la infancia, estando de vacaciones a cientos de kilómetros de casa? Lo cierto es que la mayoría de estas anécdotas carecen de la más mínima importancia, pero en ocasiones otras alcanzan la categoría de extraordinarias.